La competitividad y el hambre de victorias son sentimientos que están presentes en todos los jugadores de pádel al más alto nivel. Sin embargo, la deportividad está por encima de todo y es algo que se notó en el bonito gesto de Pablo Lijó durante el partido de cuartos de final del P2 de Cancún frente a Arturo Coello y Agustín Tapia.

