El futuro Dios dirá
Fuente: El País Original en elpais.com
Hoy poca gente se acuerda o prefiere no acordarse, pero la temporada pasada el Barcelona de Xavi ganó la Liga. Y no venía de cualquier sitio: venía de todas las plantas bajas del infierno, incluida aquella en la que se mendigan jugadores. Yo sí me acuerdo porque no daba un duro por aquel equipo que empezó a jugar y a ganar de una manera desacomplejada. En medio de un nuevo naufragio en Europa y de la peor de las maneras (doble eliminación) y en la Copa del Rey ante el Madrid (0-4), le dio tiempo a barrer al Madrid en la final de la Supercopa española y durante todo el año en la Liga. Fue una temporada rara. El Barcelona ganaba muchos partidos 1-0 y a veces, muchas, sin merecerlo. Tuvo dos estrellas indiscutibles, una en la portería, Ter Stegen, y otra en el área contraria, Lewandowski. Ganó la Liga. No recuerdo ni a cuántos puntos dejó al Madrid, pero creo que llegó a estar a 14 de diferencia (da un placer extraño escribir estas cosas en un ordenador que te permite buscar el dato correcto en dos segundos, y decides que ni con esas).