Álvaro Arbeloa siempre ha defendido que su futuro no le preocupa. Que nunca lo ha hecho desde que asumió el cargo. Pero en el Real Madrid, esa es una frase que rara vez resiste el paso de los resultados. Y este curso, todo apunta a otro año en blanco. Una situación que, en la lógica interna del club, suele desembocar en un cambio de entrenador.

