La cuadrilla de periodistas de Eduard Kinzerski se abraza y ríe en las gradas vacías del Estadio Olímpico de Kiev. Es la primera vez que se ven en mucho tiempo. Zinkerski es el cronista más veterano del grupo siguiendo al Shakhtar Donetsk, el equipo líder del futbol ucranio. Empezó a informar sobre sus partidos hace 20 años. “No me he perdido ninguno”, añade, emocionado. Hace ocho meses que no veía fútbol: la invasión rusa, iniciada el pasado febrero, forzó el fin de la competición. Este martes, en un ejercicio de coraje inusual en la historia de este deporte, arrancó la liga de fútbol ucrania con las bombas rusas todavía aterrorizando al país.

