Por mucho que haya acabado pasando sin mucha complicación, no debemos normalizarlo. Hasta hace apenas unos días, una guerra entre Irán y Estados Unidos que ha dejado casi 6.000 muertos, parecía poner en peligro la participación del conjunto persa en la Copa del Mundo sobre suelo estadounidense. Además, era la primera vez en la historia que un equipo anfitrión tenía que recibir a otro con el que estaba en conflicto bélico vigente. El enemigo en casa.

