“Nos queda lo mejor”, deslizaba Griezmann cuando se hizo oficial su marcha a Orlando. En lo mejor se entendía la Copa y la Champions que el Atlético peleaba. La primera se escurrió desde ese punto fatídico para los rojiblancos y para el propio francés, que vivió hace una década su noche más dolorosa en Milán y en un torneo donde tiene opciones de cobrarse venganza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *