El fútbol de hoy nos predice cómo será la afición del mañana. Porque el de ayer nos explica cómo ha sido, hasta el momento, la pasión por el balompié. La hinchada actual está forjada en las tardes de domingo -quizás con recuerdos en blanco y negro-. El partido era como un oasis en la última parada antes de la vuelta a la rutina de los lunes. En esas sobremesas en las que la melancolía comenzaba a adueñarse de los corazones, la radio -ni Internet ni móviles- y en ocasiones la televisión -muy contadas para los equipos menos poderosos- marcaban el tono de lo que quedaba de tarde.

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