El éxito de la selección en el Mundial sub-17 resalta la veloz progresión de las futbolistas españolas. Este año, el equipo sub-20 ganó el Mundial y el sub-19 fue finalista en el campeonato de Europa, secuencia feliz que se explica por la eficacia en la detección del talento y en el adiestramiento de las jóvenes jugadores, integradas en una amplia red de equipos y competiciones. Parece mentira que este fuera el país del fútbol es cosa de hombres. El giro es radical, pero en muchos aspectos se enfrenta a las graves disfunciones que presiden el fútbol español.

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