“Cambia, todo cambia”, canta Mercedes Sosa, un himno que, increíblemente, se podría aplicar al inmovilista y tradicional ciclismo un 28 de abril en el que, en Suiza, Tadej Pogacar estrena bicicleta de contrarreloj y no gana. Cambia el Tour de Romandía, prestigiosa prueba antaño, que pierde brillo como pierde patrocinadores y corredores: solo 15 equipos,103 corredores en la rampa de salida, minuto a minuto, en el prólogo de las afueras de Friburgo, y un maillot amarillo limpio de publicidad.

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