El fin de las vísperas bárbaras en el boxeo olímpico
Fuente: El País Original en elpais.com
El boxeo olímpico se civilizó cuando los púgiles dejaron de pensar que estar con dos kilos por encima de su categoría de peso 24 horas antes de un combate era la cosa más normal del mundo. La víspera era entonces el día del tormento y el infierno. Perder el exceso en un día obligaba a una serie de acciones contra la naturaleza, y contra la salud, el vigor y la velocidad de cuerpo y mente, que muchos boxeadores desarrollaron secuelas y problemas orgánicos. Y psicológicos. A ese día le llamaban su Ramadán, el día que se cena de memoria.