El FC Barcelona abonó alrededor de siete millones de euros al entonces vicepresidente de los árbitros españoles, José María Enríquez Negreira, desde el año 2001. Así consta, según han explicado fuentes judiciales a EL PAÍS, en la investigación que la Fiscalía de Barcelona mantiene abierta por los pagos supuestamente injustificados que hizo el club al excolegiado a través de la empresa Dasnil. Aunque las facturas existen, no hay rastro documental que pruebe la realidad de esos trabajos. Lo que explica esa falta de justificación, según la declaración que Enríquez Negreira prestó ante la Agencia Tributaria, es que sus “asesorías técnicas” eran “verbales”. Esos pagos son distintos de los que también recibió su hijo, Javier Enríquez, por informes sobre los árbitros que iban a dirigir partidos del Barça y que sí tienen soporte documental.

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