Madrugan los atletas en Eugene para el primer maratón mundialista en suelo estadounidense. Dan las seis y cuarto de la mañana cuando Frank Shorter, mito nacional de la distancia, da el disparo de salida en la avenida Martin Luther King Jr., junto al estadio de Autzen, sede de los Oregón Ducks, el equipo universitario de fútbol americano. Una mole de 54.000 plazas para una ciudad de solo 176.000 habitantes. Y son apenas las 8.20 cuando Tamirat Tola asoma victorioso por meta, 42 kilómetros y 195 metros en las piernas antes de la hora del desayuno, 2h 5m 36s para el africano, nuevo récord de los campeonatos.

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