El Espanyol sufrió con la misma intensidad con la que venció a un gran Sevilla. El equipo de Matías Almeyda rozó la victoria, pero bajo los palos del conjunto blanquiazul se alzó un héroe: Dmitrovic. Sus paradas, junto a los goles de Pere Milla y Roberto, llevaron al Espanyol a sumar los tres puntos a pesar de una primera parte en la que se desvanecieron y una final trepidante en el que el Sevilla, tras una diana de Marcao, amenazó la tranquilidad blanquiazul (2-1). El equipo de Manolo González recupera y prolonga la buena racha del arranque de temporada y afianza un quinto puesto liguero empatado —aunque superado por la diferencia de goles— con el Betis.

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