El Espanyol volvió y se recordó en el lugar donde todo empezó. El Paraninfo de la Universitat de Barcelona, en el centro de la Ciudad Condal, acogió una gala que combinó historia, emoción y orgullo. Allí, en 1900, un grupo de jóvenes universitarios liderado por Ángel Rodríguez fundó la Sociedad Española de Foot-ball con el deseo de practicar el deporte con jugadores locales, cuando el fútbol barcelonés tenía acento extranjero. Allí, el club se miró al espejo y reconoció su esencia: un sentimiento que no entiende de categorías ni logros, un amor por los colores que ha resistido derrotas y descensos, siempre refugiados en el orgullo y la familia.

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