El avance de España en el Mundial está provocando que más gente viva pendiente de su evolución y los registros de audiencia son cada vez mejores y más espectaculares. Es lo que ha vuelto a suceder con el España-Portugal. El morbo estaba servido por ver si era el último partido o no de Cristiano Ronaldo, si España se clasificaba para los cuartos de final y eso provocó un nuevo registro tope de audiencia. Porque se saldó con una media de 12.794.000 telespectadores y obtuvo un 75,2% de cuota de pantalla.

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