El plan de financiación del Espai Barça, cuya aprobación está abierta por el club hasta el 31 de marzo, se presenta tan complejo y discutible como la licitación y adjudicación de las obras de remodelación del Camp Nou. El club difícilmente mejorará su situación económica a corto plazo con la modernización de su estadio y entorno si se tiene en cuenta el informe de Kroll.
Los socios piden información y se impacientan por Montjuïc
El Barcelona aspira a recuperar en una sola temporada el tiempo perdido en el inicio del proyecto Espai Barça. La presidencia de Josep Lluís Núñez ya se vio condicionada por la imposibilidad de dar salida al Barça 2000. Laporta presentó en 2007 el plan ideado por el arquitecto Norman Foster. Y Josep Maria Bartomeu llevó a referéndum el ya denominado Espai Barça en 2014. A pesar de tener la aprobación de los socios, la reforma del estadio se ha dilatado hasta el próximo junio aunque las obras ya se han iniciado en el gol sur del Camp Nou. El proceso, y especialmente la licitación y adjudicación de las obras a la empresa turca Limak, ha despertado el interés de diferentes grupos de socios, que se han dirigido al club para tener una mejor información que la suministrada desde la página web del Barcelona. La junta directiva, de momento, no ha respondido a la inquietud social, cuya preocupación es saber la garantía que pedirán los inversores para la financiación del Espai Barça y cómo discurrirá la próxima temporada en Montjuïc.

