La paradoja de la grandeza del Madrid transita entre el anuncio de <strong>Mbappé</strong>, sea cual sea, y en apenas ocho días poder saborear las Copas de Europa de baloncesto y fútbol entre Belgrado y París. Hemos vuelto a 2018 cuando nadie atisbaba que el Real fuese capaz de llegar tan lejos. Fenerbahce, otro equipo turco, y Liverpool fueron las víctimas entonces de aquellas dulces finales. Se acaricia de nuevo la gloria deportiva. La cercanía de la resolución del culebrón <strong>Kylian </strong>no puede hacer perder la perspectiva de la magnificencia del Real Madrid, tan inexplicable como inigualable, con o sin Mbappé.

