Desde que el Atlético de Madrid desembolsó al Benfica 126 millones de euros por su traspaso en el verano de 2018, João Félix convivió con la presión de justificar su precio. Cedido desde enero al Chelsea hasta final de temporada porque su convivencia con Diego Pablo Simeone era ya imposible, el atacante portugués coexiste ahora con el apremio de mostrarle a Todd Boehly, potentado banquero estadounidense y propietario del equipo inglés, que merece la pena abonar los 100 millones de euros que la entidad rojiblanca aceptaría por su traspaso.

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