En algún lugar de los archivos del Mallorca permanece guardado un perspicaz informe de scouting correspondiente a la temporada 2018/19. Un folio que describe con precisión quirúrgica a un chico llamado Gonzalo García, extremo derecho procedente del Real Madrid Infantil A, con «buen salto en acciones aéreas» y «facilidad para marcar goles». Dicho documento no podía vislumbrar que aquel adolescente de 14 años se convertiría, siete años después, en el máximo goleador del Mundial de Clubes y en el último exponente de la cantera madridista.

