Mi padre murió antes de que yo naciera. Tal vez por eso siempre me han fascinado los ecos del pasado, las huellas a partir de las cuales es posible evocar lo que fue y ya no es. También a quienes nos dejaron, a quienes ya no están. Por ejemplo, me conmueve descubrir que un rasgo que creo muy mío es, en realidad, una herencia indirecta de alguien a quien no llegué a conocer.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *