El sufrimiento de los Dujshebaev no deja de crecer en la Final Four de la Champions. El año pasado, su Kielce perdió el título contra el Barcelona en la tanda de penaltis, y esta vez se les escapó en la prórroga ante el Magdeburgo. Se sintieron campeones durante 50 minutos bajo el mando de Álex, el hijo mayor de la saga, protagonista de una primera parte monumental. Pero la máquina bajó de revoluciones tras el descanso y los alemanes los mandaron de nuevo al rincón de los lamentos.

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