El drama era real. La jornada de entrenamientos libres del Gran Premio de Australia, primera cita de la temporada 2026 de la Fórmula 1 y casi un ritual místico para iniciar un curso, demostró que el Aston Martin AMR26 está a un mundo. De ser rápido, de poder pensar, de momento, en completar la carrera y de dar alguna sensación de brote verde en una categoría reina que nunca espera por nadie. Fernando Alonso pudo salir a pista (cosa que no hizo por la mañana) en el FP2 y vivió las penurias en primera persona mientras en cabeza ya se vislumbra un duelo apasionante por el triunfo. Seis coches están en poco más de cinco décimas, con Oscar Piastri (1:19.729) al frente de la tabla.

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