<strong>No ha habido en toda la historia una jugadora más dominante que Uliana Semenova</strong>. Desde finales de los 60 hasta mitad de los 80, el baloncesto perteneció a esta monumental pívot de <strong>2,13 metros y 135 kilos</strong> nacida en Riga en 1952. Su imponente talla decidió el palmarés de clubes y selecciones. Ganaba su equipo. Y punto. Pero detrás de esa figura terrible en la cancha había <strong>una mujer que se ganó el cariño de compañeras y rivales</strong>. Por eso, ahora, que pasa por momentos delicados, <strong>está recibiendo el cariño y la ayuda del baloncesto europeo</strong>.

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