«Hacía mucho tiempo que no escuchaba hablar en castellano a periodistas», decia Dolores, ascensorista en el <strong>Crypto.Com Arena</strong>, la mujer que sube a los periodistas a las alturas del gigantesco pabellón (capacidad para <strong>20.00 espectadores</strong>). «¿Es por Pau, no? Qué bueno». Los Lakers echaban de menos el <strong>tirón hispano de Gasol</strong>, que en su día fortaleció los lazos de la franquicia con la enorme comunidad hispana de la ciudad. La <strong>retirada de la camiseta</strong> fue un magnífico motivo para convertir el pabellón amarillo en una fiesta dedicada a Pau. <strong>Volvió la Gasolmanía</strong>, como en los mejores tiempos del catalán, como en el séptimo partido de las Finales de 2010, cuando resultó tan decisivo como Kobe en la consecución del anillo ante los Celtics, el segundo de su palmarés.

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