Aquí en Madrid se juntan en teatros de 2000 personas con bombos y todo. O en casas de más de 20. Pero a mí me horroriza ese plan. La fiesta antes de tiempo. También me ofrecieron entradas para ir a Qatar y no quise. Me lo pensé mucho, pero me da miedo el triunfalismo. El festejar tanto antes de que suene el pitido final. La euforia colectiva que da por ganado el partido antes de tiempo siempre me ha dado mal fario. Y más con el demonio de Mbappé. Prefiero la sobriedad.

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