Todavía empapado de lo más intenso de la resaca del gol, después de todas las celebraciones, Brahim Díaz se giró hacia Simeone: “¡Habla ahora! ¡Habla ahora! ¡Hablabas ayer! ¡Habla ahora!”. El día antes de la ida de los octavos de final de la Champions en el Bernabéu, el entrenador del Atlético de Madrid había dudado que, ante las ausencias de Bellingham y Ceballos, el malagueño fuera a empezar como titular: “Buscarán compensar, me imagino yo, con Camavinga esa posición, con Modric y Tchouameni… Está la posibilidad de Brahim, no lo creo, porque hay un patrón que se repite…”. Pero salió de inicio y decidió el partido para el Real Madrid con un golazo tras un engaño imposible que lleva tiempo usando en los entrenamientos. Amaga con irse hacia la izquierda, parece que se ha torcido el tobillo, pero es un fingimiento; se apoya en ese tobillo y sale disparado hacia el otro lado con el exterior del pie derecho. Giménez, desconcertado, cae de culo sobre la hierba. “¡Habla ahora!”.

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