Una bola de caucho, de más de 150 gramos de peso, con sus inercias, sus idas y venidas y su bote dinámico en contacto con cualquier superficie puede convertirse en un proyectil incontrolable. Esta especie de bola loca es una de las bases del lacrosse, un deporte minoritario en España pero centenario en el norte de Estados Unidos y en Canadá. <strong>En aquellos territorios, donde los países hacen frontera, un partido de lacrosse puede convocar a 40.000 espectadores en las gradas</strong>.

