Ancelotti está descubriendo un Vinicius que parecía imposible. Japón preparó un marcaje casi permanente con dos jugadores para intentar frenar al brasileño, pero el plan volvió a quedarse corto. Cada ayuda sobre el 7 liberaba un espacio para otro compañero. Y cuando conseguían encerrarlo, simplemente esperaba el siguiente duelo. Porque Vinicius volvió a ser el mejor de la Canarinha. Explosivo, letal e imparable en el uno contra uno.

