Pocas veces una pancarta ha sido tan involuntariamente premonitoria. Lo proclamó a toda pastilla el candidato Joan Laporta en diciembre de 2020 con un megalómano mural en el perímetro del Santiago Bernabéu: “Ganas de volver a veros”. Cuánta verdad, visto lo visto. Entonces, en plena campaña electoral a la presidencia del Barça, se tomó como un guiño fanfarrón del aspirante a su segundo mandato. Hoy resulta evidente que el reencuentro, deseado o no, ha sido tal éxito que no hay forma de rebobinar a una fraternidad semejante entre las dos instituciones, Barça y Madrid. Un fenómeno paranormal, pero ya se sabe que las circunstancias derivan a veces en extraños compañeros de viaje. Tú, Barça, me haces de gregario en la Superliga y yo, Real Madrid, me hago algo el sueco en el asuntillo del Negreiragate y tampoco pongo el grito en el cielo con tus problemillas de tesorería. Ahora que hay tan sospechosas evidencias, lo mismo dan los recelos arbitrales mutuos desde el bisonte de Altamira. Aquí paz y después gloria. Al fin y al cabo, un enemigo común: Javier Tebas, al que se le han rebelado los dos grandes patricios del tinglado. Porque ellos, Barça y Madrid, Madrid y Barça, no son de ese mundillo de la Liga. Lo suyo va mucho más allá. Su cauce es el de una Liga, pero Súper.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *