Si la candidatura olímpica para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno del 2030 en el Pirineo cotizase en bolsa, sus acciones caerían hoy en picado. El Comité Olímpico Internacional (COI) observa con desconfianza el bloqueo del proyecto español y admite que sus posibilidades ya son menores que las del resto de candidatos. La desunión política y los reproches públicos de las administraciones implicadas, especialmente desde Aragón, “restan credibilidad” a la iniciativa a ojos del COI, que tiene que elegir la sede a inicios de 2023. Sapporo (Japón), Salt Lake City (Estados Unidos) y Vancouver (Canadá), todas con experiencia olímpica, están por delante. El Comité Olímpico Español, (COE), por su parte, confía en dar un vuelco a la situación.

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