El pase de De Bruyne a Julián Álvarez en el segundo gol del City puede marcar, por ejemplo, la sideral distancia que existe hoy en día entre el campeón de la Premier y un Sevilla que se despidió de la Champions con una derrota. A los de Pep Guardiola les bastó con apretar en la segunda mitad a un equipo roto y débil, incapaz de sacar el balón desde atrás y que se mantuvo vivo en el partido lo que quiso el City. Las pérdidas de balón del Sevilla fueron escandalosas. Un síntoma de debilidad, de equipo pequeño incapaz de manejar el balón y que tampoco fue solvente a la hora de defender. En el City disfrutaron jóvenes de 17 años como Lewis, que debutaron y marcaron en la Champions. Competición de la que se despide el Sevilla regalando goles y perdiendo jugadores por lesión como Marcao. Todo en vísperas de un derbi y en puestos de descenso. El equipo de Jorge Sampaoli, empeñado en sacar el balón desde atrás, regaló el primer y el tercer gol a un City al que no le hizo falta apretar para remontar con pasmosa facilidad un irreal marcador al descanso con el gol de Mir. El empeño del Sevilla por sacar el balón desde atrás sin la calidad necesaria para ello fue llamativo. Y pone también el foco en el extraño planteamiento de Sampaoli, quien no da con la tecla para reanimar a un equipo muy tocado.

