Cuando el Celta cayó eliminado en Old Trafford frente al United en las semifinales de la Liga Europa de 2017, un Iago Aspas tocado por la desilusión prometió a su afición que regresarían. Tenía entonces 30 años. Ocho después, un gol del capitán, que ya cumplió 38 y sigue ahí, al pie del cañón, certificó la presencia de su equipo en la próxima edición de la segunda competición europea (1-2).

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