El caos llegó a la Fórmula 1. Lo que parecía una historia de juventud de Andrea Kimi Antonelli u otro recital de Oscar Piastri terminó en un sprint de película. Tuvo lluvia, también sumó una pista que se secaba a velocidad vertiginosa y el lío monumental. Allí se hundieron por accidentes tanto Fernando Alonso -marchaba en puntos- como Carlos Sainz, y un superviviente apareció, Lando Norris. Quizá no se lo esperaba ni él, pero el británico aguantó una vuelta más con unos intermedios en las lonas y se benefició del coche de seguridad. Gana y se coloca a nueve puntos de su compañero de box. Y despierta, algo más importante.

