Ousmane Dembélé no quiere ni oír hablar del Balón de Oro. Su obsesión es ganar la Champions, sería la primera en la historia del PSG, pero para eso hay que doblegar al Inter de Milan en la final de Múnich. Es una realidad que el ex azulgrana no estaba en ningún pronóstico, pero tiene todas las cartas en su mano para lograrlo. Se va a meter una temporada de vértigo porque al margen de la finalísima de la Copa de Europa le queda después la Liga de Naciones, con las semifinales ante España, y cuando acabe el torneo de selecciones afrontará con el PSG el Mundial de clubes.

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