La <strong>afición del Atlético</strong> se ha pronunciado y, como el referéndum era vinculante, el club rojiblanco <strong>recuperará el cuarto escudo de su historia</strong>, el más longevo en el tiempo y con el que los seguidores abrumadoramente se sienten más identificados. Podría considerarse como una <strong>involución sentimental</strong>, que deja por el camino una enseña moderna y más operativa en este mundo donde prima la <strong>imagen, el diseño y la vanguardia.</strong> Tiene este paso un problema añadido: el <strong>elevado coste que supondrá cambiar toda la iconografía.</strong> Un dineral que se podría haber invertido, por ejemplo, en un fichaje. Pero la afición ha decidido y el club, en un ejercicio democrático de los que no se estilan en el fútbol, acata la voz de sus seguidores. No estaría de más que <strong>la hinchada rojiblanca valorase estas acciones</strong> de sus dirigentes.

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