El Santiago Bernabéu fue durante años el refugio más mullido de Vinicius, insultado y vejado de manera insistente en los demás estadios de España. También lo arropó, hipnotizado por su imaginación, cuando algunos entrenadores no sentían el mismo magnetismo por su imprevisibilidad. Sin embargo, en las últimas semanas el brasileño ha perdido su último gran cobijo, transformado ahora en un lugar hostil, al que regresa este martes con el Real Madrid para recibir al Mónaco en el penúltimo partido de la liguilla de la Champions (21.00, Movistar).

