‘O Classico’ siempre es un partido especial en Portugal… y no dejó a deber. Y es que, tras irse al descanso por dos goles de desventaja, Benfica igualó (2-2) en los compases finales para mantener su condición de invicto y, de paso, evitar que el Oporto diese ‘carpetazo’ a la lucha por el título. Mourinho se volvió ‘loco’ y acabó en la grada.

