Ganó el Bayern en San Siro al Inter (0-2) y dejó la impresión de que tiene más de lo que mostró, suficiente desde luego para controlar a uno de sus rivales en un grupo en el que también debe fajarse el Barcelona. El gigante bávaro aún debe encontrar la manera de aplicar la mejor versión de Sadio Mané, que juega más encorsetado que en Liverpool, donde ejercía como un falso nueve que elegía espacios para moverse. En el Bayern, el senegalés ha tomado el rol de Lewandowski, entre centrales. Y su juego no es el del polaco, hábil como pocos para encontrar situaciones de remate en espacios reducidos.

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