Un título (no profesional) con la Sub 17 inglesa. Ése era el único trofeo que había levantado Harry Kane en toda su vida. «Siento fuego en el estómago cuando pienso en las finales perdidas, me gustaría volver atrás para intentar dar un paso más«, declaraba el inglés, que este domingo ha roto una de las maldiciones más famosas y peculiares de la historia del fútbol. Y casi no se da hoy, pues el Leverkusen, que iba perdiendo 0-2, acabó empatando 2-2.

