El sábado día 16, al día siguiente de acordar el traspaso de Lewandowski al Barcelona por 60 millones de euros, 10 más de lo que habían previsto, los directivos del Bayern contactaron con Daniel Levy, director general del Tottenham, para aumentar de 90 a 100 la oferta que le habían hecho por Harry Kane la semana anterior. Según los agentes implicados en un intercambio conducido con la máxima discreción, Levy hizo la estatua. No se inmutó. Pero lo que parecía un deseo imposible de Julian Nagelsmann, el entrenador bávaro, comenzó a tomar forma de negociación en los despachos del club con más afición de Londres. De puertas adentro, Levy convocó a sus asesores para estudiar la posible venta.

