El bautismo tóxico de Ilkay Gündogan en el Barça
Fuente: El País Original en elpais.com
El tiempo acostumbra a ser relativo en el fútbol, fugaz en la victoria, eterno en la derrota, volcánico en el Barcelona, especialmente después de perder el clásico. “Lo peor de nuestro club no es el entorno, sino el intorno”, asegura un empleado azulgrana, en referencia a lo nociva en lo que se puede convertir internamente la entidad azulgrana en los tiempos de crisis. El conflicto, esta vez, no se gestó en el césped tras la remontada que llevó el sello de Bellingham, sino en la zona mixta. Fue cuando Ilkay Gündogan estalló: “Después de un partido tan importante y un resultado innecesario, me gustaría ver más enfado y decepción en el vestuario”. Una semana más tarde, Xavi Hernández intentó relativizar las palabras de uno de sus jugadores franquicia. “Estamos de acuerdo con él. Perdimos por errores nuestros, desconexión y concentración”, expuso el técnico en la previa del duelo frente a la Real Sociedad. Y fue eso, un intento.