El Barça resolvió un encuentro de tantos, ya muy visto en el Camp Nou, partido por la mitad, tedioso en el primer tiempo y vibrante y resolutivo en el segundo, como si el Mallorca fuera el Oviedo o el FC Copenhague. Al equipo azulgrana le cuesta romper a jugar en los encuentros aparentemente sencillos, sin que se sepa muy bien si está muy fatigado o aguarda citas más exigentes, y no solo concede momentos de suspense, sino que da protagonismo a futbolistas ambiciosos como Jan Virgili. Hasta que media el descanso y entonces ante las dudas marca la diferencia con auténticos golazos a partir del intervencionismo de Lamine, un fuera de serie que ha aprendido a regular sus esfuerzos a los 18 años.

