El Barcelona negó al Madrid hasta el punto de que alcanzó la victoria con un gol en propia puerta de Militão. A falta de grandes individualidades, los azulgrana se afirmaron desde la colectividad, especialmente efectivos en la defensa del área de Ter Stegen. Tuvieron menos posesión que nunca desde 2018 -un 36%– y por contra jugaron tan bien sin balón que no concedieron ocasiones a un rival que goleó en Anfield. El partido se puede resumir en la excelente marca de Araujo a Vinicius. El Barça no fue el Barça y, sin embargo, funcionó mejor como equipo que el Madrid.

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