Tan sinfónico como atronador, el himno del Zalgiris fue entonado por 15.000 personas a capela y a modo de bienvenida para el Barcelona, un rugido intimidante pero precioso, de esos que pone la piel de gallina y explican que el deporte es pasión, y el baloncesto un modo de vida en Lituania. No era para menos, pues el Zalgiris caía por 2 a 0 en la eliminatoria y necesitaba el triunfo para no quedarse descabalgado de Europa. No lo logró porque el Barça ha entrado en combustión en este tramo final como se había propuesto tras los batacazos de última hora del curso anterior. Así, por la vía rápida, los azulgrana sellaron un billete de ida y vuelta a Kaunas, escenario de la Final Four del 19 al 21 de mayo.

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