Cuando Xavi Hernández llegó al banquillo del Barcelona, pidió ser voz y voto en la configuración del equipo y en los fichajes, deseo concedido por el presidente Joan Laporta por más que levantara ampollas en el área deportiva, escenificado con el adiós del secretario técnico Ramon Planes. “Estamos encantados con Mateu Alemany [director deportivo] porque no solo escucha sino que trabaja como un loco por conseguir lo que se le pide”, admitían un par de meses más tarde desde el cuerpo técnico azulgrana. Y ahora, en este mercado, sucede más de lo mismo. “Pedimos a Lewandowski, que era prioritario, y aquí está. Pero nos falta apuntalar la defensa”, señalan desde el área técnica. También están en camino. Pero, de momento, con lo que hay arriba, ya saben que tienen gol tras el adiós de Messi de hace dos cursos, varias alternativas e incluso una abundancia que puede ser difícil de gestionar.

