El último marcador del viejo Camp Nou fue consecuente con una jornada pletórica de afirmación barcelonista: 3-0. El equipo goleó al Mallorca, Jordi Alba y después Jordi Busquets tuvieron su momento para una emotiva sustitución y despedida, y la gent blaugrana no paró de recorrer las gradas para recordar con el móvil en la mano el día que se despidió del estadio inaugurado el 24 de septiembre de 1957. El viejo Camp Nou será reformado hasta que se convierta en el nuevo Camp Nou en noviembre de 2024. La jornada invitaba por tanto a cumplir con el mejor protocolo: ganar, marcar el último gol —Gavi— y ayudar a Ter Stegen en el Zamora y a Lewandowski en el Pichichi.

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