Álex Dujshebaev contra Gonzalo Pérez de Vargas. Dos Hispanos para una Champions. La gloria fue para el portero, la eternidad para el Barcelona, que levantó su undécima Copa de Europa después de una tarde claustrofóbica en Colonia. La tanda de penaltis resolvió la Final Four y un solo fallo, el del santanderino, el hombre que había metido a los azulgranas en una habitación a oscuras, obligándoles a comerse una caja de clavos por el ritmo lento, cansino y exasperante, inclinó el duelo en el Lanxess Arena.

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