En el Juventus Stadium, el Olympique de Lyon no solo le robó al Barcelona la corona de Europa, sino que despertó los fantasmas del pasado. Otros tiempos, lejanos y no tan lejanos, en el que las francesas eran lo que también resultaron ser en la casa de la Vecchia Signora: físicamente incontenibles para las azulgrana. En 2012, la primera vez que se enfrentaron en un amistoso, un Barça amateur chocó contra la realidad del profesionalismo (3-0). “Las veíamos pasar como aviones”, confesaba Melanie Serrano. Siete años después, un Barça ya profesional se sintió amateur en su primera final de Champions ante el Lyon. “Nos pasaron por arriba. Nos ganaron todas las disputas y todos los choques”, le confesaron las cuatro capitanas al entonces entrenador, Lluís Cortés, en la reunión en el aeropuerto de Budapest, que había sido señalada como el punto de inflexión del Barça.

