El Barça se condenó en un partido que no admitía ninguna distracción en el exigente Stamford Bridge. Las concesiones fueron excesivas para suerte de un muy buen Chelsea. Araujo se expulsó antes de alcanzar el descanso y Koundé se metió en propia portería el 1-0. Aunque los detalles marcaron la diferencia, la superioridad del equipo inglés fue manifiesta, colectiva e individualmente, antes y después de que se moviera el marcador, negado Lamine por Cucurella, sustituido para su disgusto y eclipsado por Estevao. El 2-0 subrayó la categoría del delantero brasileño de 18 años por el que apostó Maresca.

