Como cada día aparecen nuevas revelaciones, a cuál más escandalosa, sobre los pagos millonarios al vicepresidente de los árbitros que durante 17 años mantuvieron hasta cinco presidentes del Barcelona,<strong> el desprestigio sobre la institución no deja de aumentar. </strong>Si la situación económica ya era delicadísima cuando Laporta se hizo cargo del club heredando de la nefasta gestión de Bartomeu más trampas que una película de chinos,<strong> el daño reputacional que está provocando el caso Negreira compromete proyectos de futuro como el Espai Barça</strong>. <strong>¿Quién desea ver su imagen vinculada a un club judicializado sobre el que rondan todo tipo de sospechas de corruptelas, pagos de comisiones poco claros, enchufismo familiar y adjudicaciones de obras a empresas turcas semiclandestinas?</strong> ¿En qué condiciones van a ofrecer financiación a una entidad que, lejos de comprometerse a reducir su disparada masa salarial como exigen las normas, lanza globos sonda sobre el fichaje de Messi o de más refuerzos a costa de seguir hipotecando activos del club? La impresión de que <strong>el Barcelona necesita con urgencia una refundación moral, económica y directiva</strong> va a más.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *